Enviar niños y edificios por correo, una época en la que fue posible.

Corría el año 1914 y el servicio postal de américa no tenía restricciones en cuanto al envío de sus paquetes, por lo que unos padres decidieron enviar a su hija de 4 años mediante el servicio postal, el billete era extremadamente caso y el servicio postal era tan económico que no tendrían problemas en mandarla por poco dinero.

El coste del billete solo les supuso 53 centavos en sellos y el repartidor entregaría a su hija en la mismísima puerta de sus abuelos, por lo que estaban seguros de que llegaría sana y salva.

El envío de cosas extravagantes por correo no era algo inusual ya que llego incluso a enviarse todo un edificio, si, entero, como ya he mencionado el bajo coste del servicio postal hacia que fuese más rentable enviar las cosas que contratar un transporte para ellas por lo que decidió trasladar los 80.000 ladrillos que componían el edificio en pequeños paquetes postales enviando 40 cajas diarias.

Los repartidores de semejante envío se quejaron al director general, por lo que este acabo limitando el envío a máximo 90 kilos de peso por remitente y día.

 

Write a comment